
Carrera y Carrera
Carrera y Carrera vuelve a Ginebra con cuatro boutiques propias en Europa
La casa madrileña del oro escultórico llegó a Haute Jewels Geneva 2026 con cuatro boutiques propias en Europa, frente a una sola en su anterior visita.
Patrimonio · De las casas

Una joya puede contar tanto como un retrato. Esa es la idea que Suarez lleva este otoño al Museo Lázaro Galdiano de Madrid con «Un diálogo con el arte», una exposición con la que la casa celebra más de ochenta años de historia. La muestra, abierta del 6 al 25 de octubre, coloca joyas de archivo y piezas actuales frente a obras de la colección permanente del museo. El planteamiento parte de una convicción: joyería y arte comparten la vocación de transformar la materia y crear objetos capaces de durar.
De un vistazo
La historia arranca con la primera tienda en Bilbao en 1943. Desde entonces, tres generaciones han dado forma a una manera propia de entender el oficio, apoyada en el respeto por la materia prima, la artesanía y la transmisión del saber hacer. La casa insiste en que esa historia también pertenece a los maestros joyeros, gemólogos, engastadores y artesanos que la han hecho posible, y la exposición les rinde homenaje.
El recorrido empieza en el Pórtico del museo con una gran instalación de madera, tejido y luz, inspirada en las cajas que protegen y transportan las obras de arte. Allí se cuenta lo que ocurre antes de que exista una joya terminada: la búsqueda de las piedras, el dibujo, la precisión de las herramientas y, sobre todo, las manos.

El corazón de la muestra está en la Planta Noble. Bajo cada obra seleccionada, las joyas se presentan en vitrinas de cristal sobre pedestales escultóricos de madera, de modo que pintura y joyería se miran desde una misma perspectiva. Uno de los cruces más elocuentes reúne joyas de oro con rubíes, turmalinas y diamantes junto al retrato de Eleonora de Medici. Como en los grandes retratos, la joya deja de ser adorno y habla de identidad, afecto, estatus o memoria.
En el marco de la exposición, Suarez presenta Sinfonía, una colección desarrollada con Amfitheatrof Studio, el estudio creativo neoyorquino fundado por Francesca Amfitheatrof. Su punto de partida es el logotipo que la casa diseñó y patentó en 1987, un trazo continuo que empezaba en la «S» y terminaba en la «Z». Ese signo gráfico se convierte ahora en motivo joyero: sus líneas se repiten y se entrelazan como notas de una partitura. La colección se presentó en la cena privada de inauguración del 8 de octubre, que comenzó con una visita guiada por el comisario, Eloy Martínez de la Pera.

El vínculo con el museo va más allá de la muestra. Suarez ha creado Strata, una joya única donada al Lázaro Galdiano para incorporarse a su colección. De estética art déco, se inspira en la geometría de los jardines y estanques del Parque del Retiro: dos aguamarinas evocan los estanques junto al Palacio de Cristal y una sucesión de esmeraldas recorre la cadena como homenaje al verde que los rodea. Es una pieza Sur Mesure pensada para quedarse.
La casa ha donado además al museo La Pérgola, un espacio de tertulia en los jardines con intervenciones de Objet Particulier, taller de pergamino, paja y galuchat, y de Nuet Ceramics, con una arquitectura de gres extrusionado.

Para una revista que mira el oro como reserva de valor, la exposición deja una lectura clara: el valor de una joya no está solo en el peso del metal o en las piedras, sino en la autoría, el oficio y la historia que la acompaña. Que una pieza recién creada entre en la colección de un museo público es la mejor prueba de ello. La propia casa lo resume en una frase: crear belleza «para convertirla en memoria».
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